domingo, 16 de septiembre de 2012

Corriendo a orillas del Báltico

Rosa fue a cantar en Eurovisión y mi compañero Isidoro y yo a correr un Maratón.

Hay otras carreras, otros maratones más “populares y famosos”, pero este de Tallin, era todo un reto y una aventura.

Estonia está lejos, lejísimo, transbordos de aviones, esperas en aeropuertos; pero todo se olvida cuando por fin se divisan las Torres de las Iglesias, la del Ayuntamiento y las murallas que rodean a esta ciudad medieval.

El sábado se presenta frío, acudimos a la feria del corredor, recogida del dorsal –personalizado-, camiseta técnica (Nike) y diversos regalos de patrocinadores.
El resto del día lo dedicamos a pasear y a degustar las diferentes clases de cervezas que ofrecían las cartas de los bares y que el viernes no nos dio tiempo.

El domingo, suena el despertador a las 7:30 h, desayuno y calentando hasta la zona delimitada para la salida y así mitigar un poco el frío invernal con el que amanecimos.

A las 9:00 h, salida y nos dirigimos hasta la zona de Pírita, paralela a la costa del Mar Báltico, hasta la Villa Olímpica (fue subsede en las olimpiadas de Moscú 1980), giramos y vuelta a la ciudad, siempre a orillas del mar, la rodeamos entrando por una de las puertas de la muralla llamada “Margarita la Gorda”, pasamos junto a meta y a empezar nuevamente. Dos vueltas de 21km. Completos avituallamientos, cada 2,5 km: pasas, fruta, azúcar, agua e isotónicos y geles en dos puntos.

Sobre el km 35, el compañero siente molestias en una pierna y bajamos el ritmo de carrera hasta casi andar, y así hasta la meta. A pesar de las molestias y de las “cervezas”, el tiempo no estuvo mal del todo, mejor de lo que teníamos previsto.

Tengo el honor de ser el primer español en entrar en meta (no ha sido complicado, éramos solo dos).

Pena al dejar esas tierras, esos paisajes y esas costumbres, que primero nos chocan y enseguida echamos de menos.

Y el año que viene…….

jUANMA tORRES

1 comentario:

  1. Enhorabuena a los dos, como se notan los entrenamientos de El Madroño.
    Un salu2.

    Poveda.

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